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¿Cómo se usa el bosque?
 La actividad productiva que se ha desarrollado a partir del bosque en el país realiza un importante aporte al Producto Interno Bruto del país, da empleo directo e indirecto a cerca de 500 mil personas, recupera los suelos erosionados, disminuye el “efecto invernadero”, entrega áreas de recreación y es un hábitat para la fauna silvestre. Otro de los aportes que hace el bosque cultivado es que, al tener esta fuente de madera para el consumo de la población, se evita cortar el bosque nativo.

El 97,8 % de la madera que consume la industria forestal en el país proviene del bosque cultivado y sólo un 2,2% del bosque nativo. El destino principal del bosque nativo es para leña, de acuerdo a las cifras que entrega el Instituto Forestal.

La madera se usa para fabricar celulosa, madera aserrada, tableros de diversos tipos, muebles, partes y piezas y molduras, entre muchos otros productos que se venden en Chile y el extranjero.

Probablemente muchos no saben que en Chile el recurso forestal se compone de bosque nativo, que es originario del país y el bosque plantado, que es cultivado especialmente por el hombre para utilizar su madera y se basa en especies como el pino y el eucalipto, pino oregón y álamo, entre otras, que fueron introducidas hace más de un siglo desde otros países por su rápido crecimiento.

En Chile hay más bosque nativo que bosque plantado. El bosque nativo chileno tiene una superficie de 13,4 millones de hectáreas, mientras que las plantaciones llegan sólo a la séptima parte, con un total de 2,1 millones de hectáreas. El total de bosques que existe en Chile alcanzaría para cubrir desde la Región Metropolitana a la novena o también podemos decir que el total de bosque que existe en Chile alcanzaría para cubrir Holanda, Bélgica y Suiza juntos.

Los bosques plantados dan diversos beneficios socioeconómicos. Al cultivarse generan un número importante de empleos y al venderse sus productos generan ingresos para el país. Hoy este sector es el segundo exportador de Chile después de la minería y el primero basado en un recurso natural renovable. Sin embargo su aporte es mucho más que eso.

Los bosques son una buena ayuda cuando existen suelos erosionados, ya que la cobertura vegetal le entrega algunos de los elementos que el suelo necesita para recuperarse. Esto es especialmente importante en el caso de las plantaciones forestales, en que más del 90% de ellas se han establecido en suelos con algún grado de erosión, deteniendo el proceso y recuperándolos.

La información científica con la que se cuenta hoy permite despejar dudas sobre los beneficios de establecer bosques tanto de especies nativas como exóticas y su impacto en el suelo, el que sólo sería negativo al usar inadecuadas técnicas de cosecha, como sucede con otros cultivos.

Además, cuando crecen los bosques capturan dióxido de carbono –el CO2– y liberan oxígeno a la atmósfera, con lo que ayudan a disminuir el calentamiento del planeta o el llamado “efecto invernadero”. Además ayudan a regular las cuencas hidrográficas al proteger los suelos, infiltrar el agua y evitar la escorrentía.
 

 

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