Medio Ambiente
| Un proceso certificado |
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Las diversas etapas que involucran la actividad forestal se realizan en forma sustentable y con el menor impacto al medio ambiente posible. Para demostrar que esto es así, existen sellos de certificación forestal que son reconocidos internacionalmente y en el que participan voluntariamente las empresas para revisar y adaptar sus procesos de acuerdo a cada sistema, lo que permite garantizar a los compradores y consumidores de madera que estos productos del bosque son adecuadamente manejados para asegurar su permanencia en el tiempo. La tendencia de certificar ambientalmente la actividad forestal surgió de la Cumbre de la Tierra, realizada en Río de Janeiro, Brasil, en el año 1992, oportunidad en que los países se comprometieron con el gran objetivo de aportar al desarrollo sustentable. Entre las iniciativas intergubernamentales que promueven estos criterios e indicadores se encuentra el Proceso de Montreal, en el cual Chile participa formalmente desde sus inicios, compartiendo con el resto de los países integrantes el interés por reconocer, en todos los niveles, la importancia de la conservación y manejo sustentable de todos los tipos de bosques. ![]() Actualmente algunas de las certificaciones más importantes a nivel mundial son ISO 14.001 (International Standard Organization), FSC (Forest Stewardship Council) y el PEFC (Program of Endorsement of Forest Certification). En Chile, se desarrolló el estándar de Manejo Forestal Sustentable, Certfor, el que fue reconocido internacionalmente. Este sello recoge la experiencia pública y privada acumulada durante muchos años en el país en materia ambiental. La norma se estructuró sobre la base de un consejo superior en el que participan destacados científicos y personeros del ámbito público y un consejo técnico que reúne a representantes de las diversas partes interesadas. Un segundo paso en este camino fue el desarrollo de la cadena de custodia, que consiste en el seguimiento del proceso de elaboración de los productos forestales, de forma de garantizar que éstos cumplen las características de calidad medioambientales. Uno de los requisitos clave de este proceso es que durante toda la cadena productiva la madera certificada esté claramente diferenciada del resto. Desde las plantaciones al aserradero y luego en el transporte, fabricación y distribución, la distinción debe mantenerse. Así, cuando el consumidor adquiera el producto final la etiqueta garantiza que el origen de esa madera está certificado. Hoy, el 71% de los bosques plantados en el país está certificado con los distintos sellos que existen, lo que totaliza 1.374.537 hectáreas y se continúa promoviendo que nuevas empresas se incorporen a esta iniciativa, especialmente los pequeños y medianos propietarios forestales. El sello con mayor superficie certificada en el mundo es PEFC con 187 millones de hectáreas en 19 países. En tanto, en Chile Certfor tiene alrededor de 1,6 millón de hectáreas totales y 15 empresas adscritas; ISO 14.001 cuenta con 1,2 millón de hectáreas y 17 empresas y FSC con 422 mil hectáreas de 15 empresas y otras 26 con certificación de la cadena de custodia. No obstante estas positivas cifras, la certificación de manejo forestal sustentable en la actualidad no cubre más del 2% de los bosques del mundo y representa menos del 10% de la madera que se transa, por lo que hay un gran desafío para los productores y comercializadores de madera. |

